5.05.2008

JEG LAG

























Uno de los problemas que hay que afrontar en los largos viajes es el del jeg lag o desfase horario. En nuestro caso Ecuador tiene 7 horas menos y 8 las islas Galápagos.
Teniendo en cuenta que el éxito de un viaje se basa en la salud de los viajeros, y más si estos son niños, realizamos un plan de adaptación al horario del país andino.
Nosotros partíamos el 7 de Julio desde Madrid a las doce de la mañana, llegaríamos a Quito después de 11 horas de vuelo a las 23 de horas de España y 16 horas hora de Ecuador.
Al llegar a las 4 de la tarde a Ecuador cuando en realidad eran nuestras 11 de la noche, deberíamos aguantar hasta la noche para adaptarnos al horario americano.
Para poder aguantar hasta la noche (unas 4 o 5 horas más después de la llegada), aunque en realidad eran nuestras 3 o 4 de la mañana, trazamos un plan 15 días antes de partir a Ecuador.
Como he dicho 15 días antes de tomar el vuelo empezamos a acostarnos 30 minutos más tarde por día al principio disminuyendo a 15 minutos más tarde y dejándolo constante los últimos días.

Día 22 10:30 Hora de acostarse
Día 23 11
Día 24 11:30
Día 25 12
Día 26 12:30
Día 27 12:45
Día 28 1
Día 29 1:15
Día 30 1:30
Día 31 1:45
Día 1 2
Día 2 2:15
Día 3 2:30
Día 4 2:45
Día 5 3
Día 6 3
















Si salíamos en 7 de Julio, el 22 del mismo mes empezamos a acostarnos más tarde, como los niños estaban ya de vacaciones, este proceso no fue difícil. En realidad el horario se hacia así sobre todo para ellos. El resultado fue que pasamos ciertas noches de verano viendo buena cantidad de películas según íbamos retrasando la hora de acostarnos. Claro que Hugo era otro tema y aunque iba retrasando su hora de dormir solía “caer” antes. También su hora de siesta se iba retrasando paulatinamente.
Bueno, después de todo este plan los últimos días nos acostábamos a las tres de la madrugada, o más tarde si la película de cine negro americano que echaban en la dos no había terminado, Miguel y Pablo se habían aficionado bastante

.

Con este plan, cuando llegamos a Quito a las 4 de la tarde (11 de la noche de España), no era para nosotros ningún problema acostarnos a las tres de la madrugada (8 de la tarde-noche en Quito). Esas 4 horas de adaptación fueron vitales ya que cuando nos dieron las 8 de la tarde nos acostamos empezando el día siguiente con una adaptación bastante completa. A todo esto se añadía la ayuda de que en Ecuador anochece todo el año a las 6:30 de la tarde.
La adaptación al cambio horario fue todo un éxito, como teníamos tres días en Quito de relativa calma antes de movernos por el país, la acomodación al horario sería completa.

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